Nuestra libertad no es sino una ilusión.

Si todo el mundo esconde algo, la cuestión es ¿qué hacemos con ello?, ¿cómo cargar con semejante peso, a solas, en nuestro interior?, o ¿es posible dejar de tener una doble vida? Queremos ser libres, pero no nos atrevemos a mostrarnos tal y como somos. ¿Por qué?

La realidad es que no nos gusta cómo somos, porque muchas veces hacemos lo que no debiéramos, pero no queremos renunciar a nuestras ilusiones sobre nosotros mismos. Preferimos pensar que tenemos un gran corazón, aunque nuestros mejores deseos estén podridos de egoísmo. Creemos ser libres, pero estamos esclavizados por tantas cosas, que nuestra libertad no es sino una ilusión”

***

Uno puede que no crea en el cielo o en el infierno, ni en la idea de pecado, pero se da cuenta de que algo anda mal entre nosotros. Es como si tuviéramos la impresión de que tenemos que presentarnos a un examen que no podemos aprobar. Y por eso tenemos la necesidad de demostrar a otros lo que valemos.

  • José de Segovia, El Asombro Del Perdón
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Un verano que nunca volverá – Judith Kinghorn

Me atrevo a decir que todo libro siempre tiene alguna frase digna de ser destacada, ya sea por su contenido interesante, cursi o simplemente bonito. Todos los libros que he leído llevan dentro un folio lleno de frases bonitas. No me gusta subrayar en las páginas de estos, pero extraigo de ellas todas esas frases que de algún modo quiero guardármelas, para así poder releérmelas cada vez que me las vuelva a encontrar. Sí, esas frases que probablemente el autor o autora escribió intentando decir algo más allá de lo que expresan sus palabras…no sé si será así, pero a mí me gusta creerlo.

Este verano me hice con Un verano que nunca volverá de Judith Kinghorn, así que allá va la recopilación de frases que más me gustaron de su libro. ¡Disfrutad!:

“Me decía que la vida no era nada si no se había amado”

“…y me preguntaba qué estaría pensando. Estaba deseando conocer sus pensamientos; estaba deseando conocerlo. Y a pesar de que era una tarde demasiado calurosa para estar sentados al sol, no quería que aquel momento acabase”

“–Nada es seguro- contesté. –No, claro, nada es seguro, excepto el abismo que separaba por completo nuestros futuros”

“Hay momentos demasiado sublimes para poder evocarlos con palabras”

“…pero su imagen había empezado a difuminarse”

“Entendí que Tom siempre tendría un lugar especial en mi corazón. Pero ya no forma parte de mi vida”

“Mi corazón está a bordo de ese tren, -pensé- mi corazón se dirige camino a Francia. No había acabado. Nunca se acabaría”

“Pero no dijo nada. Y después, durante lo que me pareció una eternidad, aunque quizá fueron segundos, nos miramos fijamente, y aquel espacio de tiempo, en aquella mirada, nos lo dijimos todo. Y sin emitir ningún sonido, sin pronunciar ninguna palabra, le oí pensar mi nombre una y otra vez”

“Pero, ¿cómo? ¿Cómo matas todo lo que siempre has creído que es bueno sin destruir una parte de ti mismo?”

“Me fijé en la luna, guiñándole el ojo y pestañeando entre las nubes. Aquella dulce cara celestial todavía prometía luz y amaneceres. Y volví a susurrarle”

“Tenemos que olvidarnos de esto… tengo que olvidarme de ti”

“Mucho de ti me mantendrá con vida”

“Volviendo la vista atrás, posiblemente fue lo mejor. No podría haber soportado decirle adiós”

“En aquel entonces no tenía ni idea de que el dolor nunca se agota del todo”

“…dejé de soñar con él, y concluí que probablemente lo mejor era que nos separase un océano”

“Diré adiós y le estrecharé las manos”

“Y finalmente comprendí algo; que no existe el paso del tiempo, sino el arco de las estaciones; un círculo y no una línea. Los momentos pueden volver y vuelven a la memoria”

Gabriela.

Él, de Mercedes Pinto.

Nunca me gustó que en el instituto me obligaran a leer libros, y ahora que estoy en la universidad, mucho menos. Me encanta leer, pero por gusto y placer, no por obligación. Sin embargo, estas últimas tres lecturas “obligatorias” me han sorprendido bastante. No me han sido para nada obligadas. Resulta que para el examen final de una asignatura tenemos que leernos 3 de 4 libros propuestos por el profesor. Los tres que escogí me han encantado. Bueno, el 3/3 aún está en proceso de lectura, pero os aseguro que es bastante bueno. Os dejo el título de todos tres, por si en un momento de locura y rato libre os apetece leer:

  • Sostiene Pereira – Antonio Tabucchi
  • Él – Mercedes Pinto
  • Los desorientados – Amin Maalouf

A continuación, os hablaré muy brevemente sobre el libro de Mercedes Pinto, Él. El cual me fascinó leer y al que me enganché hasta que terminé. De hecho, es que se lee en escasas 3 horas. Engancha y además es de lectura fácil. Vamos allá:

Él, de Mercedes Pinto, es la historia de una vida real. Él narra cuadros de  la vida de la autora atrapada en los brazos de su esposo, un hombre obsesionado por tener el absoluto control de la vida de ella, hasta el punto de caer en un estado de locuraEn Él descubrimos los dolorosos días que la autora tuvo que soportar. Sus llantos y gritos silenciosos. El maltrato, el acoso, los insultos, desgastaban las ganas de vivir de una joven que se había enamorado de un ser despiadado y sin compasión. «Volvían a sentirse mis miembros sujetos por una sola orden de Él; mi lengua paralizada ante su voz; mis ojos velados por sus miradas recelosas; y mi juventud y mi salud y mi inteligencia semejaban una planta lozana, ligada y sujeta por una trama tupida de una tela de araña…» ella consigue escapar de los brazos de él pero no del recuerdo que aún le vincula a su pasado. Mercedes Pinto, canaria, tuvo que huir de España junto a sus tres hijos tras ser condenada al destierro por parte de Primo de Rivera. La causa fue el atrevimiento de la autora por denunciar el maltrato silencioso que sufrían muchas mujeres por parte de sus parejas. Lo hizo por medio de la lectura pública de su ensayo “El divorcio como medida higiénica” en la Universidad Central de Madrid en 1923. Mercedes Pinto construyó una nueva vida en Paraguay, y a día de hoy, casi un siglo después, aún es reconocida y recordada por su obra y su valentía. Él también fue adaptada a la pantalla por Luis Buñuel, el cual demostró con su largometraje que sabía dominar todos los registros del melodrama, ya que se consideró que había realizado una de sus mejores películas de la época mexicana.

Si tenéis la oportunidad de leer el libro, hacedlo. Como ya os he dicho, es bastante corto y se lee muy rápido. ¡Os lo recomiendo! Mucho. Aquí os dejo un pequeño escrito que hace referencia al libro:

Él se había convertido en el protagonista de todos sus libros. Tras el último adiós, del cual no se arrepentía, sólo había sabido encontrarle entre las páginas de sus libros nuevos. Ella siempre le concedía el papel del príncipe. Un día se topó con un libro totalmente distinto a los que había saboreado antes. En Él lo conoció de verdad. Desde aquel momento ya nunca quiso conocerlo más. Ella consiguió escapar de sus recuerdos. Él, en vida, se había encerrado en su locura. ¡Anda, mira! como en el libro… Como en la vida real.

Cierro estre breve post con una frase que usaron Ediciones Escalera para cerrar también un comentario sobre la autora y su libro: “cuando las palabras están bien escogidas, es innecesaria la sangre para marcar una herida.”

Gabriela.